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miércoles, marzo 14, 2007

ENTREVISTA A MARCELO DI MARCO



“Cuando una persona trabaja en corregir su estilo literario, su pensamiento se hace más claro y preciso”

Marcelo di Marco nació en Buenos Aires, Argentina, el 18 de octubre de 1957 en el barrio de Caballito, a cinco cuadras de lo que era antes el gasómetro de San Lorenzo. Es escritor, ensayista, editor, y docente. Marcelo ha publicado varios libros de poesía, cuentos, notas de investigación y entrevistas a diversos escritores.
Desde 1979 coordina grupos de escritura y actualmente coordina el Taller de Corte y Corrección junto a Nomi Pendzik.

Según Marcelo, el objetivo de un taller de escritura es que los escritores puedan llegar a expresarse con mayor justeza y precisión. Por esto aclaró en una de sus entrevistas anteriores que trabajar el estilo con rigor ayuda a pensar mejor: “Un buen taller debería enseñar a leer”.
Se muestra escéptico frente a los talleres donde se da como consigna a los que allí concurren que escriban algo todas las semanas. “La literatura por encargo viene bien pero no todos los días”, aclara. Remarca también que si uno se autoimpone escribir, está bien, pero si viene impuesto por otro es diferente. Y lo deja en claro poniendo como ejemplo al famoso escritor Ray Bradbury, cuando en su juventud se imponía escribir un cuento todas las semanas.
Además Di Marco no comparte ese pensamiento colectivo y hasta casi mítico en donde se muestra a los escritores como drogadictos, mujeriegos o resentidos sociales —aunque aclara que en su época de juventud tuvo su etapa de bohemia, como todos.

¿Alguna vez te imaginaste llegar a donde estás?
Son cosas que uno no las imagina. Yo tenía muchas ganas de ser escritor cuando era chico. Mi viejo pagó mi primera edición (En lugar de Letradura, 1983) y me dio un buen empujón. Pero si tengo que reconocerlo, te diría que lo que me cambió la vida fue ganar el premio Antorchas con El fantasma del Reich en el año 95. Fue mi sexto libro y me posibilitó poner un pie en la editorial Sudamericana: a partir de ahí, mis libros siguientes los publiqué allí.

¿Cómo surge la idea de los talleres?
Cuando tenía entre 15 o 16 años, allá por el 72, me acuerdo que en la barrita de mi club había un muchacho muy durazno, y yo tenía ganas de que conociera algo de literatura. Entonces empecé a darle textos de Poe, entre otros, para inducirlo a leer. Le preparaba fichas con autores para acercarle los textos. Desde esa época ya empezaba mi gusto por enseñar literatura, pero no desde lo sistemático.

Aclara que, para ir a un taller, primero hay que ser lector. Para él los mejores autores son los mejores lectores. “Hay gente que estudia cine y no ve cine, y esto es algo que no se puede entender”, critica. “Lo que le digo siempre a la gente cuando recién llega al taller es que es necesario leer mucho, y leer bien”.

¿Cómo se trabaja en el taller?
Mi taller trabaja en dos etapas muy diferenciadas. La primera es la lectura integral del texto, sin interrupciones. Una vez terminada esta, les pregunto a mis alumnos qué impacto les produjo. La segunda etapa tiene que ver con el mejoramiento de la escritura en lo referente a la estructura y el estilo. La literatura es el lenguaje llevado a su máxima potencia. El verdadero taller comienza cuando se logra que el tallerista pase del contar a mostrar. Cuando una persona trabaja en la corrección de su estilo literario, su pensamiento se hace mas claro y preciso.

¿Cuándo te atrapa una buena historia?
Cuando empiezo a preocuparme por lo que les está pasando a los personajes. Cuando siento que son gente viva, al margen de lo que les suceda, ya sean sucesos trascendentes, furtivos o hasta sorprendentes.
Una buena historia también puede definirse cuando el autor —sin que te des cuenta— maneja los hilos como para mantenerte en suspenso hasta la próxima línea. Cuando el relato no da respiro, cuando no le sobran elementos. La vitalidad de los personajes es la clave, como asimismo el desenlace del conflicto que se planteó en el relato. No hay temas más literarios que otros. Por el contrario: cuando uno se plantea a priori tratar Los Grandes Temas, corre el riesgo de cometer Las Grandes Estupideces. Los grandes temas emanan de los buenos argumentos, y no al revés.

¿Por qué crees que a la gente le cuesta tanto leer?
La gente está más sumergida en una cultura audiovisual, y por esto les cuesta mucho sentarse y leer. Antes era común ver a alguien en el colectivo leyendo un libro, hoy es más común ver a alguien mandando mensajitos de texto con el celular.

Cuando se le pregunta por las editoriales en el país, dice que el asunto está complicado para los autores noveles porque “…las editoriales se han mercantilizado mucho. Antes había editores —aclara— que se jugaban al sacar nuevos autores y empezaban a hacer conocer sus obras, pero hoy en día todo gira alrededor de la guita. “Es muy difícil que un autor nuevo pueda llegar a una editorial grande”, opina.
Marcelo se muestra a favor de los Blogs y de Internet, aunque afirma que la calidez de los libros es irremplazable. “La edición electrónica no va a suplantar al libro con su formato rústico y ese olor tan particular”, opina.
Como anécdota cuenta que cuando va a dar charlas se lleva una valija repleta de libros, a pesar de que podría llevarse una Palm cargada con un montón de textos. “No es lo mismo”, defiende.

3 pegó

  • bien ahi pablo
    alta notaa, te felicito! :)

    pegóAnonymous Anónimo, a las 21:01  

  • mansa interview che

    casi que la paso por alto, muy buena!

    pegóBlogger rayennazareno, a las 02:19  

  • Pense que habia comentado acá.
    Mil disculpas por la demora.

    Este chabón es un groso, me lo tenés que presentar.

    Un abrazo.

    Martín Alejandro.

    pegóAnonymous Anónimo, a las 15:58  

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